San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

viernes, 5 de agosto de 2016

En qué consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús


¿En qué consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús? Muchos pueden pensar, erróneamente, que ser devotos del Sagrado Corazón de Jesús consiste en acordarse de Él una vez al mes, o formar parte de una cofradía, o tener su imagen en algún lugar del hogar. Es verdad que esto forma parte de la devoción, pues Jesús prometió su especial asistencia a quienes comulgaran y confesaran nueve primeros viernes de mes y que bendeciría especialmente a quienes honraran su imagen en el hogar. Sin embargo, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús implica mucho más que eso.
¿En qué consiste? Ante todo, la devoción no se limita a un día al mes, ni a colocar su imagen en algún lugar destacado del hogar: la devoción abarca todo el día, todos los días, y además de estar entronizado en el hogar, el Sagrado Corazón de Jesús debe estar entronizado en nuestros corazones, y es allí en donde debe recibir todo el amor, la honra, la gloria, la alabanza y la adoración que se merece. La devoción consiste también en imitar al Sagrado Corazón, ante todo en su mansedumbre y en su humildad, tal como Él mismo lo pide en el Evangelio: “Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11, 29), y también en su infinito amor a Dios y a los hombres. Ahora bien, esto último, puede parecer imposible, puesto que el amor con el cual Jesús ama a Dios y a los hombres es un amor que es celestial, infinito y eterno, y como bien podemos comprobar por experiencia propia, nuestro amor humano no es así; por el contrario, es limitado, superficial, se deja llevar por las apariencias, se limita sólo a quienes nos aman y nunca a los enemigos. Entonces, ¿de qué manera se puede imitar al amor del Sagrado Corazón? Teniéndolo en el propio corazón, y esto se logra mediante la Comunión Eucarística: por la Comunión, Jesús nos dona su Sagrado Corazón Eucarístico, pleno del Amor de Dios, el Espíritu Santo, el cual, como Fuego de Amor Divino, puede encender en el Amor de Dios nuestros pobres corazones, haciéndolos partícipes del mismo Amor que inflama al Sagrado Corazón. Y con este Amor, que es el Espíritu Santo, sí podemos imitar al Sagrado Corazón, y así podemos amar a Dios y al prójimo como los ama Jesús, y podemos amar incluso a nuestros enemigos, así como nos amó Jesús desde la cruz, siendo nosotros sus enemigos. Otro elemento que forma parte de la devoción es la reparación, tanto por nuestras propias ingratitudes e indiferencias, como las de todo el mundo, y esta reparación se lleva a cabo mediante la adoración eucarística y el ofrecimiento de oraciones, mortificaciones, sufrimientos, además de misas y comuniones[1].




[1] https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Margarita_Maria_Alacoque.htm

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