San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

sábado, 28 de enero de 2017

Santo Tomás de Aquino y su filosofía del Acto de Ser


         Dentro de sus innumerables méritos de su vida de santidad, podemos decir que Santo Tomás de Aquino ostenta uno, sumamente importante en estos días de gran confusión mental y espiritual. ¿En qué consiste? Para poder comprenderlo, debemos considerar antes cuál es la raíz o base filosófica del gnosticismo –sea de la Nueva Era, sea de buena parte del catolicismo modernista actual-, un gnosticismo que hunde sus raíces en la filosofía inmanentista de Descartes, Kant, Hegel, Heidegger, Nietszche y, últimamente, Karl Rahner. En pocas palabras, dicha filosofía inmanentista “encierra” al hombre en su propio pensamiento, puesto que considera al intelecto humano incapaz de “penetrar” en la esencia y el acto de ser de lo que “está afuera” de la esencia y el acto de ser del hombre. De esta manera, todo, absolutamente todo que el hombre crea que está fuera de él o que “es” fuera de él, no lo será tal, sino sólo un producto de su razón. Esta trágica consecuencia del inmanentismo –básicamente kantiano y luego rahneriano- se revela en toda su dramaticidad cuando se habla de Dios, puesto que para esta filosofía inmanentista, “Dios” será siempre y en todo momento, sólo un producto del pensamiento y de la razón humana, y nunca un Ser divino, exterior al hombre, un “Otro” absolutamente distinta, con naturaleza y Acto de Ser radicalmente distintos al hombre.

         En este sentido, Santo Tomás, con su filosofía y metafísica del Acto de ser” –ipsum esse subsistens-, que considera que, por un lado, la inteligencia humana sí puede trascenderse a sí misma para “intus-leggere” –leer adentro- de la esencia de las cosas que están ahí fuera de su espíritu y desentrañar su núcleo subsistente, el ipsum esse subsistens o Acto de ser, no solo se contrapone a la filosofía inmanentista de corte kantiano-rahneriano, sino que la suprime al demostrar su intrínseca falsedad. De esta manera, la filosofía y metafísica de la trascendencia de Santo Tomás, basada en el descubrimiento del Acto de Ser de las cosas, de las personas y de Dios, se erige como la única filosofía válida para el hombre de todos los tiempos, mientras proporciona legítimas herramientas que permiten contrarrestar la susodicha filosofía de la inmanencia, que conduce a una religión –incluso dentro del catolicismo- esencialmente gnóstica y, por lo mismo, falsa.

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