San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

sábado, 3 de diciembre de 2016

Santos Cosme y Damián



Santos Cosme y Damián[1]
Según la tradición, son hermanos gemelos, nacidos en Arabia; estudiaron las ciencias en Siria y llegaron a distinguirse como médicos. Ejercían su profesión con mucha habilidad y como eran católicos auténticos, practicantes y temerosos de Dios, no aceptaban nunca pagos por sus servicios. Esto llevó a que fueran conocidos en oriente como “los sin dinero” o también como los "anárgiros" o enemigos del dinero[2].
Vivían en Aegeae, sobre la costa de la bahía de Alejandreta, en Cilicia, donde ambos eran reconocidos y honorados con el cariño y el respeto de todo el pueblo a causa de los muchos beneficios que prodigaban entre las gentes con su caridad y por el celo con que practicaban la fe cristiana, ya que aprovechaban todas las oportunidades que les brindaba su profesión para difundirla y propagarla. Este reconocimiento del pueblo hizo que, cuando comenzó la persecución como cristianos, fuera imposible que los hermanos médicos pasasen desapercibidos y es así como fueron unos de los primeros en ser arrestados por orden de Lisias, el gobernador de Cilicia y, luego de haber sido sometidos a diversos tormentos, murieron decapitados por la fe. sus restos fueron conducidos a Siria, siendo sepultados en Cirrhus, ciudad que llegó a ser el centro principal de su culto y donde las referencias más antiguas sitúan el escenario de su martirio.
Se cuentan muchos prodigios milagrosos sobre sus vidas pero poco se sabe con seguridad. Uno de sus milagros más conocidos fue el trasplante de una pierna a un enfermo, la pierna de un criado negro muerto poco antes, y esta es la razón por la cual se los representa así en la iconografía. Se dice también que, antes de ser decapitados, salieron con vida de varios tipos de ejecuciones, como ser arrojados al agua atados a pesadas piedras, ser quemados en hogueras y ser crucificados. Cuando se hallaban clavados en las cruces, la multitud los apedreó, pero los proyectiles, sin tocar el cuerpo de los santos, rebotaron para golpear a los mismos que los arrojaban. Lo mismo sucedió con las flechas disparadas por los arqueros que torcieron su trayectoria e hicieron huir a los tiradores (se cuenta que el mismo caso ocurrió con San Cristóbal y otros mártires). Finalmente, sus verdugos decidieron decapitarlos por la espada. Con respecto a este instrumento, causa de su muerte, conocida por la tradición como espada de San Cosme y San Damián o espada de Essen, que se asegura que fue la que intervino en la decapitación de los mártires, se encuentra expuesta, dentro de su funda recamada de oro, en la cámara del tesoro de la catedral de Essen en Alemania. A finales del siglo XV aparecen en la ciudad las primeras manifestaciones documentadas del fervor religioso que el objeto despertaba, atribuido a la inscripción que rezaba en ella: Gladius cum quo decollati fuerunt nostri patroni (la espada con la que nuestros patronos fueron decapitados), así como a los ornamentos y figuras del gótico tardío que mostraba la banda que ciñe la vaina. La Relación de Reliquias de Essen, del 12 de julio de 1626, registra la espada con el número 55 como Gladius sanctorum Cosmae et Damiani. Como reliquia, fue llevada ceremonialmente en numerosas procesiones de aquella época.
La religiosidad que despierta la reliquia en la ciudad de Essen ha sido tal que, pese a la Reforma y los cambios políticos, la espada figura en el escudo de la ciudad desde 1473, año de la primera constancia documental de su presencia.
Asimismo dice la leyenda que los tres hermanos de Cosme y Damián, llamados Antimo, Leoncio y Euprepio, sufrieron el martirio al mismo tiempo que los gemelos y sus nombres se mencionan en el Martiriologio Romano. Se habla de innumerables milagros, sobre todo curaciones maravillosas, obrados por los mártires después de su muerte y, a veces, los propios santos se aparecieron, en sueños, a los que les imploraban en sus sufrimientos, a fin de curarles inmediatamente.
Entre las personas distinguidas que atribuyeron su curación de males gravísimos a los santos Cosme y Damián, figuró el emperador Justiniano I, quien visitó la ciudad de Cirrhus especialmente para venerar las reliquias de sus benefactores.
A principios del siglo V, se levantaron en Constantinopla dos grandes iglesias en honor de los mártires. La basílica que el Papa Félix  (526-530) erigió en honor de Cosme y Damián en el Foro Romano, con hermosísimos mosaicos, fue dedicada posiblemente el 27 de septiembre. Ese día se celebró la fiesta de Cosme y Damián hasta su traslado al 26 de septiembre en el nuevo calendario. Los santos Cosme y Damián son nombrados en el canon de la misa y, junto con San Lucas, son los patronos de médicos y cirujanos.
Mensaje de santidad.
Ejercieron su profesión, la de médicos, con gran sentido cristiano, primero, por dedicarse a su profesión, estudiando a conciencia, y luego, por no cobrar, principalmente a los desposeídos. Nos dan varios ejemplos: la perfección con la cual el cristiano debe realizar su tarea, de cara a Dios, y también la caridad cristiana, que lleva a ver en el más necesitado, al mismo Cristo. Por ambas cosas, y por la misma profesión, se configuraron a Jesucristo, uno de cuyos títulos es el de ser “Médico de las almas”, puesto que Él nos vino a traer la medicina para nuestros pecados, que es la gracia santificante, obtenida al precio de la Sangre de su Cruz. Pero además nos dan el testimonio del martirio, que es ser testigos de Cristo como Hombre-Dios, hasta derramar la Sangre. Perfección cristiana en la tarea cotidiana, caridad cristiana, sobre todo con los más necesitados, configuración perfecta con Jesucristo, Médico Divino, y con Jesucristo, Rey de los mártires, ése es el mensaje de los Santos Cosme y Damián, Patronos de médicos y cirujanos. Cumplir a conciencia nuestro trabajo, ser caritativos, configurarnos a Cristo, dar testimonio de Él, si no cruento, al menos en la disposición interior de preferir morir antes que cometer un pecado venial deliberado o un pecado mortal.



[1] http://www.corazones.org/santos/cosme_damian.htm; Butler, Alan, Vidas de los Santos; Sálesman, Eliécer- Vidas de Santos # 3; Sgarbossa, Mario; Luigi Giovannini - Un Santo Para Cada Día.
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Cosme_y_Dami%C3%A1n

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