San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

jueves, 17 de marzo de 2016

El Beato Cura Brochero y su celo por la salvación de las almas


         Cuando se lee la biografía del Beato Cura Brochero, no puede uno menos que asombrarse, cuando se considera la enormidad del progreso material que su presencia trajo a las Sierras de Córdoba: su Curato –San Alberto-, poseía una extensión de 4.336 kilómetros cuadrados y sus parroquianos eran un poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escuelas[1]. En efecto, su tarea fue inmensa: con sus feligreses construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos. Solicitó ante las autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza en que se encontraban (“abandonados de todos pero no por Dios”, como solía repetir).
Sin embargo, a pesar de la grandeza de sus obras de infraestructura, estas son solo una anécdota, cuando se considera su labor apostólica, lo cual demuestra que el principal interés de Brochero no era el mero avance material y económico de sus parroquianos, sino su conversión y su eterna salvación. Para procurar llevar el Evangelio a los miembros de su extensa parroquia, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer los Ejercicios Espirituales, para lo cual debían recorrer él y los ejercitantes, durante tres días a lomo de mula, los 200 kilómetros del trayecto. Luego decide, en 1875, y con la ayuda de sus feligreses, comenzar la construcción de la Casa de Ejercicios de la entonces Villa del Tránsito (que hoy se llama Cura Brochero). En esa Casa de Ejercicios hicieron retiros espirituales ignacianos, durante el ministerio parroquial del Siervo de Dios, más 40.000 personas. Además, construyó la casa para las religiosas, el Colegio de niñas y la residencia para los sacerdotes[2].
En su afán de predicar la Buena Noticia de Jesucristo, el Cura Brochero realizó una verdadera inculturación del Evangelio, asumiendo el lenguaje de sus feligreses para hacerlo comprensible a sus oyentes. Nunca dejó de celebrar los sacramentos –incluso estando ya ciego, en sus últimos tiempos, celebraba la Misa de la Virgen, a la que sabía de memoria- y su entrega a los enfermos, a los pobres y a los pecadores, fue total, pues a todos buscaba para acercarlos a Dios. Precisamente, fue en este afán apostólico que se contagió de lepra –enfermedad que finalmente lo llevó a la tumba-, al compartir su mate con un leproso, buscando su conversión y su salvación. Así lo afirmaba el diario católico de Córdoba: “Es sabido que el Cura Brochero contrajo la enfermedad que lo ha llevado a la tumba, porque visitaba largo y hasta abrazaba a un leproso abandonado por ahí”. Murió enfermo de lepra y ciego el 26 de enero de 1914.
El inmenso legado del Cura Brochero no es, entonces, el avance económico de la zona –lo cual, por otra parte, es innegable-, sino su obra de apostolado y evangelización, principalmente a través de la realización de los Ejercicios Espirituales según el método de San Ignacio de Loyola, en los que el alma, encontrándose a solas con Dios crucificado, recibe la gracia de la conversión y elige, si así lo desea, imitar a Cristo y seguirlo por el Via Crucis, el camino de la cruz que conduce al Calvario, Puerta abierta al Reino de los cielos. Y puesto que el hombre caído en pecado, es el mismo hoy que ayer, cuando Adán y Eva perdieron el Paraíso por su soberbia y desobediencia, imitando así al Ángel caído, el método de evangelización del Cura Brochero sigue siendo vigente, incluso hoy más que nunca, en el que la situación espiritual de una inmensa mayoría de hombres y mujeres es mucho peor que en la época de Brochero, pues los males espirituales que acechan a la humanidad se han multiplicado de modo exponencial, a lo cual se le suma un gran desconocimiento, por parte de los cristianos, de las verdades esenciales de la Fe Católica (pecado, gracia, salvación, condenación, muerte, juicio, purgatorio, cielo, infierno, sacramentos, etc.). El método ignaciano de los Ejercicios Espirituales, practicado por Brochero para llevar a la conversión a decenas de miles de almas, mediante el cual el alma se da cuenta de su pecado y del Amor de Dios que le ha enviado a su Hijo Unigénito a morir en cruz para la salvación de los hombres, es completamente válido para nuestros oscuros días, caracterizados por la ausencia de Dios y su Mesías, Cristo Dios, de prácticamente todos los órdenes de la vida social.



[1] Cfr. http://evangeliodeldia.org/main.php?language=SP&module=saintfeast&localdate=20160316&id=16729&fd=0
[2] Cfr. ibidem.

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