San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

miércoles, 25 de noviembre de 2015

San Expedito, ejemplo de fidelidad a la gracia de la conversión



         San Expedito era un oficial romano practicante del paganismo; un día, Nuestro Señor Jesucristo le concedió la gracia de la conversión, manifestándose a su alma y dándose a conocer. Debido a que la gracia de la conversión necesita de una respuesta libre, era necesario que San Expedito diera su consentimiento a esta gracia, la cual implicaba el reconocimiento de Jesucristo como Redentor y el rechazo de su antigua vida de pagano, vida dominada por el pecado. Antes de que San Expedito diera su respuesta, apareció el Demonio bajo la forma de un cuervo que, comenzando a revolotear por encima suyo, repetía a cada momento: “Cras!”, que significa: “mañana”. Es decir, el Demonio tentaba a San Expedito con la postergación de su conversión, dejándola “para mañana”; no le decía que no debía convertirse, sino que la dejara “para mañana”: “No te conviertas hoy; continúa tranquilamente con tu vida de pagano, con tus pecados; mañana tendrás tiempo de convertirte; no tomes decisiones apresuradas, disfruta un poco más de tu vida pagana y alejada de Dios, ya mañana tendrás tiempo de elegir, con más tranquilidad”. Es decir, en un momento determinado, San Expedito se vio en la disyuntiva de elegir: o Jesús y su gracia y el comienzo de una nueva vida cristiana, o el Demonio y el pecado y la continuación de una vida pagana y pecaminosa. Aferrado a la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, San Expedito no dudó un instante en responder: “Hodie!”, es decir: “¡Hoy!”, “Hoy me convierto; hoy dirijo mi corazón hacia Jesucristo, Sol de Justicia, hoy reconozco a Jesús como a mi Dueño y Señor, como a mi Redentor y Salvador; hoy dejo para siempre mi antigua vida pagana y pecaminosa y comienzo a vivir la vida nueva de la gracia, la vida de los hijos de Dios”. De esta manera, por su veloz respuesta, es que San Expedito es el “Patrono de las causas urgentes”, y aunque tengamos varias causas urgentes por las cuales pedimos su intercesión, la primera causa urgente es aquella en la que él nos da ejemplo y es la conversión. Y así es ejemplo también de cómo, asistidos por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo y abrazados a su Cruz, podemos vencer en toda tentación, cuando el Demonio, el Tentador, nos sugiera cometer algún pecado (el Demonio nos tienta generalmente a través de pensamientos que parecen buenos pero que conducen a un fin malo, ya que excepcionalmente se aparece de modo visible, como a San Expedito): levantando la Santa Cruz de Jesús en lo alto, recibió de Él su fuerza omnipotente y, con un velocísimo movimiento, aplastó al Demonio en forma de cuervo, el cual, sin darse cuenta, se había acercado caminando hasta ponerse a distancia del santo. Que San Expedito interceda para que respondamos prontamente a la gracia, a toda gracia que nos conceda Nuestro Señor Jesucristo.

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