San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

viernes, 9 de agosto de 2013

Santa Teresa Benedicta de la Cruz


         Representa, en su persona y en su vida, a todo lo humano asumido y redimido en Cristo: es de raza hebrea y de religión judía, y se convierte a Cristo, en quien ya no hay “ni judío ni gentil”; es filósofa, y por el camino del Amor a la Verdad Absoluta abre su mente y prepara su espíritu para el don de la gracia, que la hará partícipe de la Sabiduría de Dios, Jesús de Nazareth; es  laica y abraza la vida religiosa en el Carmelo, entregando su vida como esposa del Cordero; finalmente, al ser apresada y ejecutada por el paganismo nazi, entrega todo su ser, cuerpo y alma, en un doble holocausto: en el holocausto de la Shoá, el sufrido por todo el pueblo hebreo, y en el Holocausto del Cordero, al ser consumida en las llamas del Fuego del Amor divino que brota del Sagrado Corazón traspasado de Jesús.

         Por todo esto, Santa Teresa Benedicta de la Cruz representa a la Nueva Humanidad, la humanidad regenerada por la gracia divina, la humanidad que está y estará delante del Cordero, alegrándose en su Presencia, cantando junto a los ángeles loas de alabanza, y cánticos de acción de gracias, adorándolo y amándolo por toda la eternidad.

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