San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

jueves, 25 de julio de 2013

Santiago Apóstol y el Campus Stelae; la Virgen María y la Santa Misa


Es conocido el modo sobrenatural por medio del cual fue encontrado el cuerpo del Apóstol Santiago: una lluvia de estrellas señaló, milagrosamente, el lugar donde se encontraba sepultado, dando así origen a la palabra “Compostela” que significa: “Campo de las estrellas”.
Fue entonces gracias a este milagro, que el cuerpo del Apóstol pudo ser encontrado, y fue a partir de este hecho que crecieron la devoción y la piedad popular, las cuales dieron lugar, con el tiempo, a una de las peregrinaciones más concurridas del mundo, el “Camino de Santiago”, modo de alcanzar enormes gracias de salvación para millones y millones de peregrinos.
Aquel que tiene la dicha de recorrer el Camino de Santiago, Camino mediante el cual se hace acreedor de gracias innumerables, puede entonces dar gracias al cielo por aquella lluvia de estrellas que permitió conocer el lugar donde reposaba el cuerpo del Apóstol.

Sin embargo, para quien no tiene la posibilidad de realizar la peregrinación por el Camino de Santiago, no tiene que lame lentar el perder las gracias que obtendría de poder realizarlo, ya que la Santa Misa contiene en sí misma algo infinitamente más grande que dicha peregrinación, y también el modo de conocer su existencia y lo que contiene -el Cuerpo de Cristo- es algo inmensamente más prodigioso que una lluvia de estrellas: si para conocer el lugar donde estaba sepultado el cuerpo del Apóstol Santiago, el cielo obró un milagro asombroso, como la lluvia de estrellas, para conocer adónde se encuentra el Cuerpo resucitado de Cristo, lleno de gloria y de luz divina, el cielo no hace aparecer sobre el firmamlento estrellas que, por brillantes y hermosas que sean, no son sino elementos inertes, sino que es la misma Virgen María, Estrella de la mañana y Lucero de la aurora, la que con su presencia maternal hace saber al alma dónde puede encontrar el Cuerpo lleno de vida y de luz divina de su Hijo Jesús: en la Eucaristía, en la Santa Misa. La Virgen es entonces nuestra Estrella que nos guía hacia el altar eucarístico, en donde no encontramos los restos santos de un Apóstol, sino al Cordero de Dios, Rey de los Apóstoles, que nos dona su Cuerpo glorioso en el Pan eucarístico para darnos su Vida, la vida eterna, la vida del Hombre-Dios, que es la vida misma de la Santísima Trinidad.

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