San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

viernes, 21 de agosto de 2015

San Pío X y el porqué de rezar con los Salmos


         ¿Por qué rezar con los salmos? Además de los consagrados, ¿puede un laico rezar con los salmos? San Pío X nos da las respuestas a estas preguntas y nos da las razones por las cuales hay que rezar con los salmos y por las cuales un laico también debe rezar los salmos, y no solo los consagrados. San Pío X afirma que los salmos sirven para “suscitar la piedad cristina” ofreciendo por ellos a Dios un tributo de alabanza. Así, se constituye en “voz de la Iglesia” que enseña a los fieles a “alabar a Dios y al Cordero”[1].
        Además, continúa San Pío X, los salmos inducen a cultivar las más altas virtudes”. Con San Atanasio, afirma que los salmos “son como un espejo, en el que los que salmodian se contemplan a sí mismos y sus sentimientos y con estos sentimientos los recitan”. Para reafirmar esta idea, cita a San Agustín, quien sostiene que “lloró” con los salmos, al tiempo que se sentía “inflamado de piedad” a medida que “la verdad” se iba haciendo más clara dentro de sí. Pero luego San Pío X dice que los salmos expresan “esbozado” a Cristo y, con San Agustín, afirma que este Crsito que ora en los salmos agradece, suplica, intercede, adora a Dios: "¿Quién no se sentirá inflamado de amor al descubrir la imagen esbozada de Cristo redentor, de quien san Agustín «oía la voz en todos los salmos, ora salmodiando, ora gimiendo, ora alegre por la esperanza, ora suspirando por la realidad»?". 
      Ahora bien, en la misma línea de San Agustín, podemos afirmar que rezar los salmos implica algo mucho más profundo que el suscitar subjetivamente sentimientos de piedad y es algo mucho más profundo que elevar alabanzas a Dios "con los propios sentimientos", como dice San Atanasio. ¿Por qué decimos esto? Trataremos de explicarlo. Según lo que afirma San Agustín, rezar con los salmos es imitar a Cristo, porque si es que Cristo está esbozado en los salmos, entonces quien reza el salterio imita a Cristo que por los salmos agradece, alaba, adora a Dios, al igual que Cristo, es decir, lo imita. 
      Pero decimos que también significa algo todavía más profundo, desde el momento en que no se trata de solo imitar a Cristo, sino de participar de su propia oración al Padre; es unirse mística, espiritual y sobrenaturalmente a Cristo orante. Es decir, quien reza los salmos, mucho más que verse encendido en deseos de virtud y de piedad, participa místicamente de la oración que Cristo eleva a Dios por medio de los salmos, se identifica con Cristo, hace suyos sus mismos sentimientos y se convierte, por así decirlo –por medio de esta participación a la oración de Cristo- en Cristo que ora al Padre. Y así se constituye en la “voz de la Iglesia” de la que habla San Pío X, porque con los salmos, rezan a Dios el Cuerpo Místico unido a la Cabeza, que es Cristo.
       Estas son entonces las razones por las cuales el cristiano laico -y no solo el consagrado- debe rezar con los salmos: no solo porque le suscitan sentimientos de piedad y deseos de virtud, sino porque la verdad se abre paso en sus almas por la recitación del salterio, y esa verdad es la unión mística y sobrenatural con Cristo Cabeza del Cuerpo Místico, que a través de los salmos eleva su espíritu al Padre.



[1] De la Constitución apostólica Divino afflante Spiritu, del Papa San Pío X; (AAS 3 [1911], 633-635)

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