San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

miércoles, 26 de junio de 2013

San Josemaría Escrivá: “Si la Misa te parece larga es que tu amor es corto”


“Si la Misa te parece larga es que tu amor es corto”. La frase de San Josemaría Escrivá es breve pero profunda y va al centro del centro de la religión católica, la Santa Misa: “Si la Misa te parece larga es que tu amor es corto”. Si la frase se puede aplicar en cualquier tiempo y época, es inmensamente válida para nuestros tiempos. ¿Por qué? Porque nuestros tiempos están caracterizados por la velocidad, el vértigo, el apuro, la rapidez, la instantaneidad. Todo debe ser hecho así: rápido, veloz, inmediato. Si se escucha un tema musical, hay que adelantarlo antes de que termine; lo mismo, si se ve una película. Si se adquiere un producto tecnológico, como un celular, una computadora, una notebook, ya se está pensando en adquirir la próxima, porque la que compramos, en poco tiempo, quedará desactualizada. Desde que nos levantamos, hasta que nos acostamos, todo está regido por la velocidad, y cuanto menos tiempo insuma una actividad, mejor, porque así tenemos tiempo para otra más. Y esto que sucede con las cosas y con el ámbito laboral, sucede también con las personas, no solamente con las desconocidas, con las que nos encontramos a cada momento, sino también y ante todo con la propia familia.
Ahora bien, lo peor de todo, la gota que rebalsa el vaso, es cuando trasladamos esta actitud de poner un velocímetro a todo, a la Santa Misa, cuando asistimos a la Santa Misa pretendiendo que sea “corta”, llegando a la misma habiendo ya comenzado, en vez de llegar antes para meditar en el gran misterio al cual estamos por asistir; saliendo apenas termina, sin hacer acción de gracias; pretendiendo que la homilía del sacerdote sea “breve” y “divertida”, sin tener en cuenta que el aprovechamiento de la Santa Misa se debe a la acción de la gracia y no a los instrumentos humanos, y que con estas pretensiones, lo más seguro es que la gracia divina que Jesús me concede en cada Santa Misa y en cada Eucaristía sea despreciada por mí.

Esto es lo que motiva la frase de San Josemaría: “Si la Misa te parece larga, es porque tu amor es corto”. Si amáramos la Misa como lo que es, la renovación sacramental del sacrificio de la Cruz, la Presencia amorosa de Jesucristo donando su vida por nosotros, por todos y cada uno de nosotros, donándonos su Sagrado Corazón, vivo y palpitante de amor, en cada Eucaristía, nunca pretenderíamos que la Misa fuera “corta”, o “divertida”. Por el contrario, si amáramos la Misa, preferiríamos que fuera larga, porque cuanto más tiempo se está con el Amado, más gracia, alegría y amor se recibe de Él. Así, San Josemaría podría decirnos: “La Misa te parece corta, porque tu amor es grande”.

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