San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

lunes, 2 de mayo de 2016

San Atanasio


Nació en Alejandría el año 295; en el Concilio de Nicea acompañó al obispo Alejandro, del que fue luego sucesor. Luchó incansablemente contra la herejía de los arrianos, lo cual le acarreó muchos sufrimientos y ser desterrado varias veces. Escribió importantes obras en defensa y explicación de la fe ortodoxa. Murió el año 373.
El arrianismo tomó su nombre de Arrio (256-336) sacerdote de Alejandría y después obispo libio, quien desde el 318 propagó la idea de que no hay tres personas en Dios sino una sola persona, el Padre. Según Arrio, Jesucristo no era Dios, sino que había sido creado por Dios de la nada como punto de apoyo para su Plan[1]. Para Arrio el Hijo es, por lo tanto, criatura y el ser del Hijo tiene un principio; ha habido, por lo tanto, un tiempo en que él no existía; con esta esta teoría, negaba la eternidad del Verbo, lo cual equivale a negar su divinidad; así, a Jesús se le puede llamar Dios, pero solo como una extensión del lenguaje, por su relación íntima con Dios[2].
San Atanasio no deja dudas acerca de la divinidad de Jesús y de su pre-existencia en cuanto Verbo de Dios, pero al mismo tiempo, de su Encarnación en el seno de María Virgen por medio de la creación y asunción de una naturaleza humana, con la cual lleva a cabo su Pasión Redentora, por la oblación de su Cuerpo mortal: “El Verbo de Dios, incorpóreo e inmune de la corrupción y de la materia, vino al lugar donde habitamos, aunque nunca antes estuvo ausente, ya que nunca hubo parte alguna del mundo privada de su presencia, pues, por su unión con el Padre, lo llenaba todo en todas partes (…) En el seno de la Virgen, se construyó un templo, es decir, su cuerpo, y lo hizo su propio instrumento (…) lo entregó a la muerte por todos (…) con ello, al morir en su persona todos los hombres, quedó sin vigor la ley de la corrupción que afectaba a todos, ya que agotó toda la eficacia de la muerte en el cuerpo del Señor, y así ya no le quedó fuerza alguna para ensañarse con los demás hombres, semejantes a él; con ello también, hizo de nuevo incorruptibles a los hombres, que habían caído en la corrupción, y los llamó de muerte a vida, consumiendo totalmente en ellos la muerte, con el cuerpo que había asumido y con el poder de su resurrección, del mismo modo que la paja es consumida por el fuego (…) Por esta razón asumió un cuerpo mortal: para que este cuerpo, unido al Verbo que está por encima de todo, satisficiera por todos la deuda contraída con la muerte; para que, por el hecho de habitar el Verbo en él, no sucumbiera a la corrupción; y, finalmente, para que, en adelante, por el poder de la resurrección, se vieran ya todos libres de la corrupción”[3].
San Atanasio dice que el Verbo asume un cuerpo mortal para que este cuerpo, unido al Verbo, al morir (en la cruz), diera satisfacción por la deuda de los pecados de toda la humanidad, lo cual fue posible debido a que el que habitaba en este cuerpo era el Verbo, que era Dios, y por eso fue que resucitó y venció a la muerte, librando a todos los hombres de la corrupción.
Es importante la noción de Jesús como Verbo Eterno, porque tiene una implicancia directa en la doctrina eucarística, puesto que, si Jesús no es Dios, la Eucaristía es solo un poco de pan bendecido, mientras que, si es Dios, la Eucaristía es Dios.
En nuestros días, el neo-arrianismo consiste, más que en negar la divinidad de Jesucristo, en negar la divinidad de Jesús Eucaristía. En la práctica, se niega la divinidad de Jesús Eucaristía cuando se le niegan la adoración y el amor debidos.



[1] http://www.corazones.org/diccionario/arrianismo.htm
[2] Cfr. ibidem.
[3] http://www.corazones.org/diccionario/arrianismo.htm

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