10
de enero
Vida
y milagros de San Gonzalo[1]
Etimológicamente
significa “dispuesto, guerrero”. Viene de la lengua alemana.
El joven Gonzalo
nació en Taglide, Portugal, de una familia de la alta aristocracia de entonces.
Desde niño, los padres encomendaron su educación a un sacerdote amigo, quien le
inculcó con sabiduría conocimientos científicos y religiosos. Todos los que lo
conocían, lo consideraban como un joven virtuoso y muy atento en socorrer a los
pobres. Fue en este período de su vida en el que San Gonzalo, sintiendo el
llamado de Dios al sacerdocio ministerial, le dijo “sí” a los planes que Dios
tenía para él, y se decidió a hacerse sacerdote, y es así que, en plena
juventud, se consagró a Jesús, viviendo heroicamente las virtudes propias de su
estado religioso (pobreza, castidad, obediencia). Una vez ordenado sacerdote,
debido a que era un gran devoto de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, se fue
en peregrinación a Roma para rezar delante de sus reliquias. Terminada esta
peregrinación, y esta vez llevado por su gran amor a Jesucristo, y para mejor
meditar en su Pasión, inició otra peregrinación -ahora a Jerusalén- para rezar
en el Santo Sepulcro. Hay que destacar que al momento de marchar a Tierra
Santa, San Conzalo era el abad de un monasterio. Cuando volvió, los monjes ya
habían elegido a un sobrino suyo en su lugar. Lejos de protestar, y para no
molestar a los hermanos ni a su familiar, él hizo – por inspiración de la Virgen – una vida de
ermitaño, al lado mismo del monasterio.
El tiempo
demostraría que los planes de santidad de Dios para San Gonzalo pasaban por una
vida de oración eremítica, y no como abad de un monasterio. Junto a la ribera
del río Tamaca edificó una pequeña ermita en la que vivía, hacía sus oraciones,
practicaba la penitencia y trabajaba construyendo pequeños puentes para que la
gente pudiera pasar. Desde entonces – y ya son siglos – existe todavía una
romería a cada año a este lugar, en el que vivió este santo confesor ermitaño
hasta que murió en el año 1260.
Mensaje de santidad de San
Gonzalo
San
Gonzalo nos deja el mensaje de grandes y hermosas virtudes que configuran el
alma a Cristo: la oración, la pobreza, la humildad, la caridad para con los más
pobres. También nos deja el ejemplo del amor a Nuestro Señor, pues fue por amor
a él que emprendió las peregrinaciones, primero a la tumba de los Apóstoles
Pedro y Pablo, y después a Jerusalén, al Santo Sepulcro, en una época en la que
viajar a tanta distancia y por tan largo tiempo implicaba, con toda seguridad,
dejar la vida en el intento.
Pero el amor a Jesús
era en el corazón de San Gonzalo más grande que el temor a perder la vida, y es
así como pudo meditar en el Santo Sepulcro la Pasión , Muerte y Resurrección de Jesús,
meditación que le anticipó en el tiempo la gloria eterna en la cual San Gonzalo
vive ahora para siempre, en los cielos.
Que San Gonzalo
bendiga e ilumine a todos los que llevan su nombre –aunque no sean monjes ni
sacerdotes-, para que meditando en la
Pasión del Señor, y en su gloriosa Resurrección, lleguen un
día a los cielos, en donde adorarán por los siglos sin fin al Hombre-Dios
Jesucristo.
[1] Adaptado de: http://www.autorescatolicos.org/felipesantossangonzalo.htm;
Autor: Padre Felipe Santos Campaña,
SD.
[2] Cfr. Baur, Benedikt, O. S. B., Sed Luz. Meditaciones litúrgicas. Fiestas de los santos del Misal Romano, Tomo IV, Editorial Herder, Barcelona 1963, 27.
[3] Cfr. Baur, ibidem.
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