San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

miércoles, 18 de marzo de 2015

Los Siete Dolores y Gozos de San José – Séptimo Dolor y Séptimo Gozo de San José


Los dolores de San José son una participación a los dolores de la Cruz de su Hijo adoptivo Jesús; los gozos, son los gozos celestiales, y a todos los encontramos en la Sagrada Escritura. En preparación a su fiesta, el 19 de marzo, ofrecemos estas meditaciones, inspiradas en las ilustraciones del Santuario de Torreciudad. San Josemaría de Escrivá de Balaguer, entre otros santos, tenía gran devoción a San José.

Séptimo Dolor y Séptimo Gozo de San José

El Séptimo Dolor de San José se origina cuando, al regresar desde Jerusalén, y luego de una marcha de tres días, creyendo cada uno que el Niño está con el otro, José y María se dan cuenta de que han perdido a Jesús. Con gran pesar, al darse cuenta de que el Niño no está con ellos, la Virgen y San José comienzan a buscarlo “entre parientes y conocidos” en la caravana; al no encontrarlo, regresan a Jerusalén para continuar su búsqueda: “Le estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarle, volvieron a Jerusalén en su busca” (Lc 2, 44-45). El Séptimo Dolor de San José se origina al perder de vista a Jesús; se confía en que Jesús, de algún modo y en algún lugar, está, y al cabo de un tiempo, cuando quiere tenerlo cerca suyo, se da cuenta de que lo ha extraviado. Muchas veces nos sucede lo mismo que a San José: perdemos de vista a Jesús. Lo extraviamos en el horizonte de nuestras vidas, y no sabemos dónde está; vamos en una dirección opuesta adonde se encuentra Jesús. Caminamos en un sentido contrario adonde se encuentra Jesús. San José iba en una dirección, pensando que en esa dirección estaba Jesús, pero Jesús estaba en la dirección opuesta.
El Séptimo Gozo de San José se produce cuando encuentra a Jesús en el templo, al cabo de tres días de búsqueda, en medio de los doctores de la ley: “Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas” (Lc 2,46). Al igual que San José, que encuentra a Jesús haciéndoles preguntas dando respuestas a los doctores de la ley, también nosotros tenemos que saber que hemos de encontrar a Jesús en el templo, en el tabernáculo, en el sagrario, y allí nos dará las respuestas a todas las preguntas que le hagamos, la primera de todas, el sentido de esta existencia y de esta vida terrena, que es la de seguirlo por el camino de la cruz, para ganar la vida eterna. Y así como San José lo encontró en el templo “haciéndoles preguntas” a los doctores de la ley, así también a nosotros, cuando lo encontremos a Jesús en el templo, en el sagrario, desde la Eucaristía, Jesús nos hará una pregunta: “¿Me amas?”.

Oración para el Séptimo Dolor y Séptimo Gozo de San José

Oh amado San José modelo de toda santidad: por el dolor que sufriste al pensar que habías perdido al Niño durante tres días, y por el gozo y la alegría que experimentaste al encontrarlo en el templo entre los doctores; te suplico me alcances dolor cada vez que por mi culpa pierda a Cristo, y el gozo de encontrarlo en el sagrario, y de no perderlo nunca, para vivir siempre en gracia y morir felizmente, bajo su patrocinio, en los brazos de Jesús y María, para cantar eternamente sus misericordias. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
-Ruega por nosotros padre nuestro San José

-Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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