San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".
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martes, 6 de diciembre de 2016

San Nicolás de Bari



               Vida de santidad[1].


         Nació en Turquía, en una familia adinerada y ya desde muy pequeño, se caracterizó por una bondad fuera de lo común, porque todo lo que tenía, lo daba a los pobres. Y cuando le preguntaban por qué lo hacía, contestaba así: “Sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado tanto”.
Ya siendo sacerdote y luego de fallecer sus padres - atendiendo a los enfermos en una epidemia-, donó su cuantiosa herencia y entró en un monasterio como un monje más. pasado un tiempo, tuvo el deseo de peregrinar a los lugares de Tierra Santa, donde vivió y murió Jesús; cuando regresó, llegó a la ciudad de Mira (en Turquía) donde los obispos y sacerdotes estaban en el templo discutiendo a quién deberían elegir como nuevo obispo de la ciudad, porque el anterior se había muerto. Al fin dijeron: “Elegiremos al próximo sacerdote que entre al templo”. En ese momento, y sin saber nada, San Nicolás entró en el templo, y fue así como lo eligieron obispo, y por ese motivo es que se le llama San Nicolás de Mira.
Fue un santo muy popular en la Antigüedad y se lo invocaba en los peligros, en los naufragios, en los incendios y cuando la situación económica se ponía difícil, obteniendo sus devotos admirables favores por su intercesión. Se lo retrataba con niños, porque según la tradición, el santo rezó por la curación de unos niños a los cuales un delincuente había herido con un cuchillo, obteniendo su curación instantánea. También se lo retrata junto a una señorita, porque en su ciudad había un anciano muy pobre con tres hijas y no lograba que se casaran por ser muy pobres. Entonces el santo por tres días seguidos, cada noche le echó por la ventana una bolsa con monedas de oro, y así el anciano, con esas dotes, logró que sus hijas pudieran casarse.
Por un milagro asombroso que realizó a unos marineros, es Patrono de los marineros: estando en medio de una gran tormenta en alta mar, empezaron a decir: “Oh Dios, por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos”. Y en ese momento vieron aparecer sobre el barco a San Nicolás, el cual bendijo al mar, que se calmó, y en seguida desapareció.
Otro milagro fue el salvar de una injusta muerte a tres amigos suyos: ellos rezaron pidiendo a Dios que por la intercesión de Nicolás su obispo los protegiera; esa noche el santo se le apareció en sueños al juez y le dijo que no podía condenar a esos tres inocentes, siendo absueltos inmediatamente. San Nicolás fue encarcelado por el emperador Licino, quien decretó una persecución contra los cristianos, pero aunque San Nicolás fue azotado, no solo no renegó de la fe en Jesucristo, sino que aprovechó toda ocasión para dar testimonio de Él. Luego fue liberado por el emperador Constantino. Más tarde, surgió un hereje, llamado Arrio, quien propagaba la herejía arriana, que negaba la Trinidad en Dios y negaba también la Encarnación del Hijo de Dios, lo cual lleva, en consecuencia, a no creer en la Presencia real de Jesús en la Eucaristía; San Nicolás se opuso, participando del Concilio de Nicea, a esta doctrina falsa de Jesús, y no permitió que los arrianos entraran a su ciudad de Mira. Según la tradición, el santo murió el 6 de diciembre del año 345.
Por último, ¿qué relación hay entre San Nicolás de Bari y el actual “Santa Claus” o “Papá Noel”? La pregunta es importante, tanto más, cuanto que Santa Claus ha desplazado, del centro de la Navidad, a Aquel que es el Dueño de la Navidad, el Niño Dios. La otra pregunta es: ¿cómo fue que Santa Claus desplazó al Niño Dios de la Navidad, hasta el punto de ponerse al centro de los festejos navideños, haciendo olvidar casi por completo a Dios Niño? Para responder las preguntas, tenemos que considerar que, por un lado, a San Nicolás se lo representaba, ya sea con niños, por el hecho de haber intercedido y salvado milagrosamente a tres los niños; otra costumbre que se tenía para su fecha era la de repartir golosinas y regalos a los niños; a esto se le agrega el hecho de que con su festividad, prácticamente comienzan los preparativos para los festejos de diciembre –Navidad, Año Nuevo-; a esto se suma el hecho de que, como en alemán se pronuncia “San Nikolaus”, lo empezaron a llamar “Santa Claus”; finalmente, se comenzó a representarlo como un anciano vestido de rojo, con una barba muy blanca, que pasaba de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños, para la época de Navidad. El otro elemento a considerar es que, basándose en esta figura “cristiana” de San Nicolás –llamado Santa Claus y representado como un anciano de barba blanca vestido de rojo y que reparte golosinas en época de Navidad-, ciertos propagandistas comerciales “tomaron” la imagen, la vaciaron de su contenido cristiano, la paganizaron, la asociaron a una marca de bebidas gaseosas y, ayudados por la severa descristianización y neo-paganización que vivimos en estos inicios del siglo XXI, este neo-Santa Claus, pagano, mercantil y anti-cristiano, desplazó de las mentes y corazones de los mismos cristianos, a Aquel que es el Dueño de la Navidad, el Niño Dios, Cristo Jesús, Dios hecho Niño sin dejar de ser Dios, para que los hombres, haciéndonos como niños, lleguemos a ser Dios por participación. Es decir, la figura de San Nicolás de Bari, el “Santa Claus” o “San Nikolaus” alemán, no tiene nada que ver con el “Santa Claus” o “Papá Noel” paganizado, cuya figura no-cristiana se difundió por todo el mundo, con meros fines comerciales (vender una marca de gaseosa).

Mensaje de santidad.

Una de las cosas que más caracterizó a San Nicolás de Bari fue la caridad, que es bondad, pero una bondad sobrenatural, es decir, una bondad que no es la simple bondad humana, sino que es la misma bondad de Dios. La caridad es tener la bondad de Dios en el corazón, y es por esta bondad, que se pueden amar a todos los hombres, sin las limitaciones y las imperfecciones de la bondad humana. Sólo así se explica que repartiera todo lo que tenía entre los pobres; sólo así se explica que no solo no deseara los bienes terrenos –por eso es que los repartía-, sino que lo único que deseaba era el bien celestial, que es el Reino de Dios.
San Nicolás se caracterizó entonces por amar a su prójimo y por ese motivo dio todo lo que tenía, pero también se caracterizó por amar a Dios y este amor a Dios lo demostró de un modo muy concreto, y fue defendiendo la Verdad acerca de Dios, porque cuando apareció el hereje Arrio, que afirmaba falsedades acerca de Dios –que no era Trino y que Jesucristo no era Dios Hijo-, San Nicolás se opuso firmemente, defendiendo la Verdad de Dios Trino y de la Encarnación de Dios Hijo, Jesús de Nazareth. Muchos católicos, frente a las mentiras y falsedades que las sectas dicen acerca de Jesucristo, se callan, pero no por no saber qué contestar, sino porque, en el fondo, no aman a Dios con amor de caridad, como San Nicolás. Así, San Nicolás de Bari nos enseña cómo es y en qué consiste el verdadero amor cristiano: amar al prójimo, dando incluso de lo necesario –no es amor dar lo que sobra, porque eso es apenas justicia-, y amar a Dios, defendiendo la Verdad de Dios, que es Uno y Trino y que la Segunda Persona, el Hijo, se encarnó para nuestra salvación. Aprendamos entonces de San Nicolás de Bari a amar a nuestros hermanos, dando incluso de lo que necesitamos y no de lo que nos sobra, y aprendamos a amar a Dios, en la Verdad de la Eucaristía, porque ese Dios Hijo, que se encarnó, es el mismo que continúa su Encarnación en la Eucaristía. Para nosotros, defender la Verdad de Dios es defender la Verdad de la Eucaristía, de la Presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en la Hostia consagrada.



[1] https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Nicol%C3%A1s.htm

viernes, 3 de julio de 2015

San Nicolás de Bari


         Era un santo muy conocido en la antigüedad, caracterizado por conceder admirables favores, por lo que era invocado en los peligros, en los naufragios, en los incendios y en situaciones económicas difíciles[1]. Nació en Licia, Turquía[2], de padres muy ricos. Desde niño se caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres. Decía a sus padres: “Sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado tanto”. Al morir sus padres atendiendo a los enfermos en una epidemia, él quedó heredero de una inmensa fortuna. Entonces repartió sus riquezas entre los pobres y se fue de monje a un monasterio. Después de peregrinar a Tierra Santa, a los lugares donde vivió y murió Jesús, regresó a la ciudad de Mira (en Turquía) donde los obispos y sacerdotes estaban en el templo discutiendo a quién deberían elegir como nuevo obispo de la ciudad, porque el anterior había fallecido recientemente. Al fin dijeron: “elegiremos al próximo sacerdote que entre al templo”. Y en ese momento sin saber esto, entró Nicolás y por aclamación de todos fue elegido obispo. Por eso se le llama San Nicolás de Mira. Dicen que el santo murió el 6 de diciembre del año 345.
Con la devoción a San Nicolás de Bari en Alemania se inicia la costumbre de llamarlo “Santa Claus”, derivado del alemán “San Nikolaus” (entre nosotros lo llamaron Papá Noel): lo representaban como un anciano vestido de rojo, con una barba muy blanca, que pasaba de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños. Lamentablemente, la figura de San Nicolás-Papá Noel fue luego utilizada por una famosa bebida de gaseosas, lo cual contribuyó, por un lado, a deformar el culto del santo y, por otro, a paganizar la fiesta de Navidad, porque las celebraciones en honor de San Nicolás comenzaban en diciembre, cercanas a la fecha de Navidad: impulsada por una potente maquinaria propagandística, la figura deformada de San Nicolás –Santa Claus o Papá Noel-, despojada de todo significado cristiano verdadero, inundó pronto no solo los hogares cristianos, sino todo el mundo, haciendo que el Niño Dios sea desplazado por esta figura puramente mercantil y paganizada (decimos “paganizada “ puesto que, además de no tener nada cristiano la figura del “Santa Claus” o “Papá Noel” comercial, se le agregaron elementos verdaderamente paganos, como duendes, por ejemplo).  
De San Nicolás escribieron muy hermosamente San Juan Crisóstomo y otros grandes santos. Su biografía la escribió San Metodio, Arzobispo de Constantinopla, y gracias a esta biografía es que conocemos algunos de los milagros que hizo este gran santo. Uno de sus milagros fue el obtener la curación instantánea de varios niños,  a quienes un criminal los había acuchillado, y ésa es la razón por la cual lo pintaban con unos niños. También se lo representa con una señorita, porque en su ciudad había un anciano muy pobre con tres hijas y no lograba que se casaran por ser en tan extremo pobres. Entonces el santo por tres días seguidos, cada noche le echó por la ventana una bolsa con monedas de oro, y así el anciano logró casar muy bien a sus hijas. Es Patrono de los marineros, por haber realizado un milagro que recuerda mucho a la calma de la tormenta que Nuestro Señor Jesucristo realizó en el Evangelio: estando unos marineros en medio de una gran tempestad en alta mar, empezaron a decir: “Oh Dios, por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos”. En ese momento, los marineros vieron aparecer sobre el barco a San Nicolás, el cual bendijo al mar, que se calmó, y en seguida desapareció. Otro día iban a condenar injustamente a tres amigos suyos que estaban muy lejos. Ellos rezaron pidiendo a Dios que por la intercesión de Nicolás su obispo los protegiera. Y esa noche en sueños el santo se apareció al juez y le dijo que no podía condenar a esos tres inocentes, por lo cual los amigos del santo fueron absueltos[3].
El santo sufrió también la persecución y la cárcel, por parte del emperador Licino, quien decretó una persecución contra los cristianos, siendo Nicolás encarcelado y azotado, aunque siguió aprovechando toda ocasión que se le presentaba para enseñar la religión a cuantos trataban con él. Más tarde llegó el emperador Constantino y lo liberó a él junto con todos los demás prisioneros cristianos[4].
Pero su obrar más preciado en su vida de santidad, mucho más que los milagros, fue su oposición a la herejía de Arrio, un sacerdote que, abandonando la verdadera fe de la Iglesia, sostenía falsamente que Jesucristo no es Dios, sino un hombre, el más perfecto y santo de todos, pero solo un hombre. San Nicolás, comprendiendo el peligro mortal que esta falsa creencia suponía para la vida espiritual de los fieles, y comprendiendo también que era un error que solo podía provenir del “Padre de la mentira”, se opuso con toda su sabiduría y con su gran ascendiente a este error y no permitió que los arrianos entraran a su ciudad de Mira.
Mensaje de santidad
¿Cuál es el mensaje de santidad de San Nicolás? Con toda probabilidad, no haremos los grandes milagros y prodigios que hizo San Nicolás, pero sí podemos imitarlo en su fe en Jesús como Hijo de Dios encarnado y no como simple hombre, pidiendo la gracia a María Santísima de crecer en nuestra fe, cada día más: “Aumenta nuestra fe en Cristo Jesús, tu Hijo, el Hijo de Dios”. Aunque no lo creamos, este acto de fe es más valioso que los milagros, porque lo que necesita hoy la Iglesia es precisamente santos que fundamenten su santidad en la fe verdadera de la Iglesia, la fe que confiesa que Jesucristo es el Hijo de Dios encarnado y no un simple hombre. Esto es muy importante –más de lo que parece a simple vista-, porque defender la fe en Jesucristo como Hijo de Dios, significa defender la Presencia real de Jesús en la Eucaristía, porque si Jesucristo es Dios, entonces Él prolonga su Encarnación en la Eucaristía, y está realmente Presente en la Eucaristía, con su Cuerpo, Sangre, Alma, Divinidad, y con todo el Amor de su Sagrado Corazón Eucarístico. Y si Jesús está Presente en la Eucaristía, entonces está con su Espíritu, el Espíritu Santo, animando y dando vida a la Iglesia, y está con nosotros, en el sagrario, “todos los días, hasta el fin del mundo”. Por el contrario, si Jesucristo no es Dios, como sostenían los arrianos, a quienes se opuso firmemente San Nicolás, entonces la Eucaristía es nada más que un poco de pan bendecido, sin ningún otro valor, y Jesús no está con nosotros en el sagrario, acompañándonos en el peregrinar de todos los días hacia la Casa del Padre. De esta manera, nos damos cuenta acerca del valor incomparable que tiene la fe en la Presencia de Jesús en la Eucaristía; hoy la Iglesia necesita santos como San Nicolás, que crean en la divinidad de Jesús, porque creer en su divinidad es creer en su Presencia real eucarística. Al conmemorar al santo en su día, le pidamos a él y a la Virgen, Medianera de todas las gracias, que intercedan ante Dios para que nuestra fe en Jesús como el Hijo de Dios crezca y se fortalezca cada día más, para que podamos, cada día más, crecer en el amor y la adoración a su Presencia Eucarística.





[1] https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Nicol%C3%A1s.htm
[2] En oriente lo llaman Nicolás de Mira, por la ciudad donde estuvo de obispo, pero en occidente se le llama Nicolás de Bari, porque cuando los mahometanos invadieron a Turquía, un grupo de católicos sacó de allí en secreto las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia. En esa ciudad se obtuvieron tan admirables milagros al rezarle a este gran santo, que su culto llegó a ser sumamente popular en toda Europa. Es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía.
[3] Cfr. ibidem.
[4] Cfr. ibidem.