San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

jueves, 8 de febrero de 2018

Santa Josefina Bakhita



         En el peregrinar por este desierto de la vida hacia la Jerusalén celestial, a causa  del pecado original, los seres humanos somos víctimas de nuestros prójimos, en algunos casos, y victimarios de ellos, en la mayoría. Cuando somos víctimas, no aplicamos, por lo general, los mandatos de Jesús: “Perdona setenta veces siete”; “Ama a tus enemigos”. Sin embargo, los santos, sí los aplican, y eso es lo que nos diferencia a nosotros, de los santos. Un ejemplo, en este último sentido, es Santa Josefina Bakhita, quien de sus esclavistas captores –que la redujeron a la esclavitud y casi la asesinan por la crueldad de las torturas-, decía así: “Si yo me encontrara con los comerciantes de esclavos que me secuestraron y hasta con los que me torturaron, me pondría de rodillas y besaria sus manos, por si eso no hubiera sucedido, yo no sería cristiana hoy, ni religiosa…”. Frente a nuestros enemigos, ¿seríamos capaces de decir lo mismo que Santa Josefina Bakhita? Reflexionemos, porque de la imitación de los santos, depende nuestra eterna felicidad.

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