San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

miércoles, 24 de enero de 2018

San Francisco de Sales


         Vida de santidad.

         Nació en Saboya el año 1567. Una vez ordenado sacerdote, trabajó intensamente por la restauración católica en su patria[1]. Nombrado obispo de Ginebra, actuó como un verdadero pastor para con los clérigos y fieles, adoctrinándolos en la fe con sus escritos y con sus obras, convirtiéndose en un ejemplo para todos. Murió en Lyon el 28 de Diciembre de 1622, pero fue el día 24 de enero del año siguiente cuando se realizó su sepultura definitiva en Annecy.

         Mensaje de santidad[2].

Además de escribir una de las obras de espiritualidad más provechosas para las almas, “Introducción a la vida devota”. Pero también se destacó, en su vida de santidad, por combatir a los herejes que amenazaban a la Iglesia en ese entonces, los calvinistas. El calvinismo es una corriente herética que toma su nombre de Calvino y su peligrosidad radica en que mina los fundamentos mismos de la religión católica. Quien se une al calvinismo, abandona la fe católica, y esta es la razón por la cual San Francisco de Sales luchó contra este hereje. Por otra parte, el calvinismo no solo ataca en el plano teórico a la fe católica: la herejía se traslada a violentos hechos y fue esa violencia la que se instaló en lugares en donde predominó el calvinismo, como por ejemplo, en Ginebra, Suiza. En la Ginebra de Calvino los altares católicos fueron profanados, las imágenes sagradas destrozadas, la Misa abolida, los sacerdotes católicos fueron encarcelados, los ciudadanos multados por no asistir a los sermones de la nueva “iglesia” y en noviembre de 1552 el consejo de Ginebra declaró que las “Instituciones” de Calvino constituían “una doctrina sagrada a la que nadie debía contradecir”.
         Las Instituciones de Calvino han sido la obra que más ha influenciado en la teología protestante, no sólo en las iglesias puramente calvinistas (reformadas) sino también en otras denominaciones protestantes (por ejemplo, bautistas, anglicanos). Para que se entienda la gravedad de asumir los errores del calvinismo, es conveniente recordar en qué consiste lo que se conoce como “tulipán calvinista”. Tulipán viene del acróstico TULIP, que son las iniciales en inglés de cinco doctrinas calvinistas:
T de Depravación Total (Total Depravation): La perversión del hombre después de la caída es tan amplia y profunda que él es totalmente incapaz de realizar cualquier obra verdaderamente buena. Esta teoría es falsa, puesto que la fe católica sostiene que aun con el pecado original, el hombre es capaz de realizar obras buenas.
U de Elección Incondicional (Unconditional Election): Dios escoge salvar a ciertas personas entera y exclusivamente según su voluntad soberana, sin ningún mérito actual o previsto de parte de los así escogidos. Falso, porque Dios elige a todos los hombres para la salvación y quiere que “todos los hombres se salven”.
L de Expiación Limitada (Limited Atonement): El sacrificio expiatorio de Jesucristo en la cruz se realizó solamente en beneficio de los elegidos, es decir aquellos previamente escogidos en forma incondicional. También falso: Jesús, el Hombre-Dios, murió en la cruz para salvar a todos los hombres, pero no todos los hombres aceptarán a Jesús como Redentor, lo rechazarán y por lo tanto, se condenarán.
I por Irresistible Gracia (Irresistible Grace): La gracia salvadora de Dios obra sobre los escogidos con fuerza irresistible, de modo que no podrían rechazarla aunque quisieran. Falso, porque el hombre es libre y, aun siendo elegido por Dios y aun recibiendo la gracia de Dios, puede rechazarla. De hecho, la eterna condenación en el Infierno se basa en esta capacidad del hombre de rechazar la gracia salvífica de Jesucristo.
P de Perseverancia de los Santos (Perseverance of the Saints): Aquellos que han sido soberanamente escogidos por Dios para la salvación, que han sido objeto de su gracia irresistible y los únicos a quienes se les aplica la obra expiatoria de la cruz, perseverarán hasta el mismísimo fin (o serán preservados por Dios) y recibirán inevitablemente la vida eterna en la era venidera. Falso, y la argumentación en su contra es similar a los puntos anteriores.
A este “tulipán”, se le agrega el doble decreto de predestinación, por el cual no sólo hay predestinados a la salvación sino también, y en mucha mayor medida, predestinados a la condenación eterna, que irremediablemente irán al infierno porque así lo ha decretado Dios. Por tanto, el Dios de Calvino no quiere que todos los hombres se salven, ha decretado que la mayoría se condene y no ha enviado a su Hijo para morir por todos sino sólo por los elegidos. Eso sí, los que han sido elegidos para salvación se salvarán sin lugar a dudas. Como hemos visto,  todos estos argumentos sobre los que se sostiene la doctrina calvinista, son falsos de toda falsedad y por lo tanto, contrarios a la Verdad que solo resplandece en la Iglesia Católica.
La fe de Calvino es una fe falsa: es una fe que niega el libre albedrío, que predica que la mayor parte de la humanidad ha sido condenada por decreto de Dios, que predica que Cristo no murió por todos, que predica que no hay nada bueno que pueda hacer el hombre no redimido. Es contra esta fe falsa contra la cual luchó San Francisco de Sales, y por ese motivo, al celebrar su memoria, le pedimos su intercesión, para que nuestra Santa Fe católica no sea nunca oscurecida por las tinieblas de la falsa fe calvinista, luterana y protestante.

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