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Los Padres de
Así como el fuego penetra el carbón y lo vuelve incandescente, comunicándole de su mismo ardor, así la divinidad impregna
Este es el motivo por el cual, en las apariciones a Santa Margarita, el Sagrado Corazón de Jesús aparece envuelto en llamas.
Si
Comulgar es entonces para el fiel católico una experiencia más trascendente que ser transportado a los mismos cielos, como le sucedió al profeta Isaías, a quien un ángel purifica sus labios tocándolos con un carbón ardiente (cfr. 6, 5-7), porque por la comunión no es un ángel quien toca nuestros labios con un carbón encendido, sino el mismo Dios quien se dona a sí mismo en ese carbón ardiente que es
¿Cómo encuentra el Sagrado Corazón, envuelto en llamas, nuestro corazón? ¿Lo encuentra con humildad, es decir, como si fuera un pasto seco, en el que pueden prender con facilidad las llamas del Amor de Dios?
¿O lo encuentra con soberbia, es decir, como una roca fría, en la que el fuego nada puede hacer?
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