San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

lunes, 18 de febrero de 2013

San Expedito elige la Cruz en vez de la tentación



         Al observar la imagen de San Expedito, notamos que en su mano derecha sostiene, en alto, la Cruz de Cristo, mientras que con su pie derecho, al mismo tiempo, aplasta a un cuervo negro, el Demonio.
         Esto nos indica, visiblemente, cuál fue la elección interior, invisible, de San Expedito: entre la Cruz de Cristo, que significa la negación de sí mismo para imitar a Cristo que lleva la Cruz camino del Calvario, y la tentación ofrecida por el Demonio, representado en el cuervo negro, San Expedito elige la Cruz. A su vez, el santo elige la Cruz porque es fiel a la gracia de la conversión, que le pide el adherirse a Cristo sin demoras, de modo urgente.
         El ejemplo de San Expedito nos ayuda entonces a vivir la Cuaresma con espíritu de penitencia, porque nos enseña a elegir bien: entre la tentación, ofrecida por el Demonio, y la Cruz del Hijo de Dios, ofrecida por Dios Padre, debemos elegir la Cruz de Cristo.
         El mundo de hoy, sometido a las obras del Príncipe de las tinieblas, ofrece múltiples ocasiones de tentaciones, de todo tipo, adaptadas para cada temperamento, para cada carácter, para cada personalidad. El mundo de hoy ofrece las tentaciones bajo un aspecto agradable, multicolor, pleno de sabores, de sensaciones, de licencias de todo tipo, pero que esconden el aguijón venenoso del pecado. Así, el mundo tienta al hombre con asistir al estadio de fútbol el domingo, pero el cristiano debe responder con la Cruz de Cristo, que consiste en asistir a la Iglesia para recibir el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía; el mundo de hoy tienta al hombre con el alcohol, las drogas, la música ensordecedora, los bailes sensuales y lascivos, el erotismo y la pornografía, como medios de corromper al “templo de Dios”, pero el cristiano debe elegir la Cruz de Cristo, que significa vestir con modestia, evitar el alcohol y todo tipo de substancias tóxicas, escuchar música decente, evitar los bailes desenfrenados, para así conservar la pureza del cuerpo, “templo del Espíritu”; el mundo de hoy tienta con el poder, con el dinero, con el placer, y así lleva a hacer “lo que uno quiera”, pero el cristiano debe elegir la Cruz de Cristo, que es obedecer los mandamientos de Dios y no los de Satanás, para así cumplir la Voluntad divina en cada momento de la vida.
Cruz o tentación. La Cruz de Cristo o la tentación de la concupiscencia, que nace del corazón herido por el pecado original, y la tentación del demonio, que las pone a cada paso como trampas mortales para alejarnos para siempre de la vida eterna: lo que cada uno elija, eso le será dado. San Expedito eligió la Cruz de Cristo, y le fue dado participar de la fuerza de la Cruz para vencer a la tentación y al demonio, y luego el cielo en recompensa. Como devotos de San Expedito, pidámosle entonces que interceda para que obtengamos la gracia de elegir siempre la Cruz de Cristo.

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