Como todos
sabemos, a San Expedito se le apareció el Demonio bajo la forma de un cuervo
negro y lo comenzó a tentar, diciéndole que postergara la conversión para “mañana”,
pero San Expedito, alzando la Santa Cruz en alto, dijo en voz alta: “¡Hoy!”, es
decir, “¡Hoy me convertiré y no mañana!”.
En nuestros
días, el Demonio también se manifiesta, pero no como cuervo negro, sino bajo la
Nueva Era, que tiene a su vez muchas maneras de manifestarse. Algunas de estas
son: la numerología, los viajes astrales, las hadas, los duendes, el coaching, la
piramidología, las devociones neo-paganas como el Gauchito Gil, la Difunta
Correa, San La Muerte, que es el Demonio en persona; los ángeles de la Nueva
Era, llamados Azrael, Uzbel, etc.; las sectas como los umbandas, los
espiritistas; el ocultismo, el satanismo, la brujería, la Wicca o brujería
moderna; amuletos como la cinta roja para la envidia, el ojo turco, la mano de
Fátima, el árbol de la vida; la adivinación; el tarot, los mal llamados “juegos”,
porque no son juegos, sino invocaciones de espíritus de muertos o de demonios
del infierno, como el Charlie-Charlie, el juego de la copa, el juego del
espejo, el tablero ouija, Mary blood o María sangrienta; la antroposofía, la
metafísica, la gnosis; las ideologías anticristianas como el comunismo, el
socialismo, el marxismo ateo, el ateísmo, el liberalismo; las guerrillas
subversivas armadas; el narcotráfico, los atrapasueños, los libros de
auto-ayuda o auto-control, que prescinden de los sacramentos, de la gracia, de
la Iglesia y de Jesucristo; la masonería; el yoga, el biomagnetismo, la
biodecodificación, la bioneuroemoción; las misas negras, el budismo, la magia
oriental y asiática; el esoterismo, la cábala judía, sectas falsamente
católicas como el Centro Mariano Aurora, muy presentes en internet, vestidos
como católicos, pero con lenguaje y mensaje de la Nueva Era, anticristiano; los
ovnis, los chamanes, las ciencias ocultas y muchas otras manifestaciones
anticristianas y satánicas.
Frente a
todas estas manifestaciones demoníacas, hagamos como San Expedito: levantemos
en alto la Santa Cruz de Jesús y pidamos a Nuestro Señor Jesucristo ser iluminados
por su gracia y su Verdad, para no caer en las tinieblas del error, de la
herejía y de las sectas.
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