Bienaventurados habitantes del cielo, Ángeles y Santos, vosotros que os alegráis en la contemplación y adoración de la Santísima Trinidad, interceded por nosotros, para que algún día seamos capaces de compartir vuestra infinita alegría.
San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".
viernes, 1 de marzo de 2019
Las espinas y el dolor del Sagrado Corazón de Jesús
viernes, 4 de septiembre de 2015
El dolor del Sagrado Corazón
viernes, 3 de agosto de 2012
El Sagrado Corazón rodeado de espinas
miércoles, 1 de junio de 2011
Las espinas del Sagrado Corazón de Jesús

En las imágenes del Sagrado Corazón, el corazón de Jesús aparece, obviamente, estático y sin movimiento, pues se trata de una representación, ya sea en una lámina, o en una estatua, lo cual puede contribuir a dar una idea un tanto alejada de la realidad, ya que si se piensa que no se mueve, las espinas que lo rodean no le provocan ningún daño ni dolor.
En la realidad, por el contrario, el Sagrado Corazón está vivo, y porque está vivo, late, y late de modo continuo, como late el corazón de todo ser humano vivo -Jesús es el Hombre-Dios, es decir, verdadero Hombre y verdadero Dios-, y como está rodeado de espinas, porque
¿Qué significan esas espinas? Las espinas que punzan el Sagrado Corazón, representan, ante todo, a los consagrados -sacerdotes, religiosos, religiosas-, que olvidándose del Amor del Sagrado Corazón, se desvían en busca de placeres terrenos y mundanos; las espinas representan también a los niños, que prefieren sus juegos y sus diversiones, a la oración y a la penitencia; representan a los jóvenes, que prefieren seguir los impulsos del instinto, antes que considerarse como templos del Espíritu Santo; las espinas representan a los adultos, que han claudicado desde su juventud en el seguimiento de Cristo, y se han acomodado a los placeres del mundo, dejando en el más completo olvido el culto debido a Dios; las espinas representan a los ancianos, que viven la última etapa de su vida sin ofrecer sus sufrimientos, y sin pensar que les falta poco para encontrarse con su Creador.
El Sagrado Corazón está rodeado de espinas, pero su dolor más grande no se debe a ellas, sino a la frialdad y a la indiferencia de aquellos llamados a reparar, con actos de amor y adoración a su Presencia Eucarística, los horribles sacrilegios con los que es ofendido día a día.
viernes, 6 de mayo de 2011
El Sagrado Corazón y sus sufrimientos

Cuando Jesús se le aparece a Santa Margarita María, le muestra su Corazón, que está rodeado de espinas, las cuales simbolizan el dolor que experimenta el Sagrado Corazón. Dice Jesús a Santa Margarita: “Todas las noches del jueves al viernes te haré participar de la mortal tristeza que quise padecer en el Huerto de los Olivos; tristeza que te reducirá a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte. Y para acompañarme en aquella humilde plegaria, que entonces presenté a mi Padre, te postrarás con la faz en tierra, deseosa de aplacar la cólera divina y en demanda de perdón por los pecadores”.
Sostienen además que Dios no siente ninguna ofensa, y que tampoco puede ser consolado en su sufrimiento, pues no sufre, y si no sufre, no hay nada para consolar.
Es verdad que Dios, en cuanto Dios, en cuanto Ser perfectísimo, es inmutable, y no puede sufrir; pero es verdad también que ese Dios, sin dejar de ser Dios, se encarnó, asumió una naturaleza humana, un alma y un cuerpo humanos, y los hizo suyos, y por un milagro de su omnipotencia divina, impidió que su gloria se comunicase, de modo inmediato y visible, a su cuerpo, para poder sufrir
Pero Dios, precisamente para poder sufrir
De esta manera, el Sagrado Corazón de Jesús experimentó un verdadero sufrimiento, tan verdadero, como verdadero es el sufrimiento de cualquier ser humano. Sufrió desde el primer instante de su concepción, pues en cuanto Dios sabía, desde ese instante, que debía sufrir
Pero el Sagrado Corazón continúa sufriendo, en el signo de los tiempos, pues su Pasión está en Acto Presente, y lo estará hasta el fin de los tiempos. El Sagrado Corazón continúa sufriendo, con cada pensamiento malo, con cada deseo malo, con cada sentimiento malo consentido, con cada obra mala realizada. El Corazón de Jesús sufre con cada aborto, con cada violencia, con cada robo, con cada mentira, con cada despojo, con cada insulto, con cada sacrilegio, con cada comunión realizada en pecado mortal. El Sagrado Corazón sufre con cada alma que se condena.
Pero el Sagrado Corazón también es consolado en sus penas, cuando en la soledad de su Prisión de amor, el Sagrario, es visitado por las almas piadosas, que con sus sacrificios, mortificaciones, renuncias, y adoraciones, se ofrecen a Él y en Él como víctimas expiatorias por la maldad del hombre.
[1] Cfr. Scheeben, M. J., Los misterios del cristianismo, Ediciones Herder, Barcelona 1964.


