San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

miércoles, 15 de julio de 2026

San Camilo de Lelis y la visita a los enfermos

 



Todos sabemos que San Camilo de Lelis, inspirado por Dios, decidió fundar una comunidad de religiosos cuya tarea principal era el dedicarse por completo a la asistencia a los enfermos en los hospitales. Sucedió que en el tiempo de San Camilo, se desataron diversas epidemias, todas muy contagiosas (malaria, tifus, peste bubónica), las cuales provocaban una gran cantidad de enfermos y muertos. Al contrario de lo que pasó con la epidemia del Covid-19, tiempo en el que se obligó a la gente a quedarse en sus casas, San Camilo y sus religiosos, lejos de quedarse en sus casas religiosas, salieron a las calles, a los puentes, a las casas en donde familias enteras están enfermas, para asistirlas.

¿Qué nos enseña San Camilo de Lelis con su orden religiosa?

Por un lado, el valor salvífico del dolor humano, unido a la cruz de Cristo, porque los religiosos de San Camilo administraban los sacramentos a los enfermos y así los ayudaban a salir del pecado y a estar en estado de gracia, listos para ir al Cielo. Es decir, el dolor humano, cuando se lo espiritualiza y se lo dona a Jesús por manos de la Virgen, es una fuente de santificación para el enfermo, para quienes lo rodean y para numerosos prójimos.

Por otro lado, nos enseña que debemos visitar a los enfermos, porque es una obra de misericordia que abre las puertas del Cielo y cierra las puertas del Infierno, como lo relata Jesús. En el Día del Juicio Final, Jesús les dirá a los que hayan visitado a los enfermos: “Venid, benditos de mi Padre, al Cielo, porque estuve enfermo y me visitasteis”. En cambio, dirá a los que se condenen: “Apartaos de Mí, malditos, porque estuve enfermo y no me visitasteis”. Y también les dirá: “No os conozco”, porque Jesús está misteriosamente presente en cada enfermo y por eso Jesús conoce a quien va a visitar a un enfermo y en cambio no conoce a quien no vaya a hacerlo.

Aprendamos de San Camilo de Lelis estas dos lecciones: la enfermedad no es nunca un castigo de Dios, sino una bendición, porque nos asemeja y nos hace participar de la cruz de Jesús y así nos abre las puertas del Cielo y le pidamos al santo que nos enseñe a asistir a Jesús, misteriosamente Presente en cada enfermo y así nos ganaremos el Cielo con esta obra de misericordia.


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