San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

viernes, 27 de abril de 2018

Santo Toribio de Mogrovejo



         Una de las frases más repetidas por el santo era: “¡E1 tiempo es nuestro único bien y tendremos que dar de él estricta cuenta!”[1].
Pero no solo la repetía, sino que llevó a cabo lo que predicaba, a juzgar por la inmensidad de obras realizadas por el santo: fue el verdadero organizador de la Iglesia en América, a través de los diez sínodos diocesanos y los tres sínodos provinciales, de los cuales el más importante fue el primero, que se celebró en Lima en 1582 y cuya eficacia se puede comparar con la del concilio de Trento; en 1591 fundó el primer seminario de América; intervino con energía contra los derechos particulares de los religiosos, a quienes estimuló para que aceptaran las parroquias más incómodas y pobres; casi duplicó el número de las “Doctrinas” o parroquias, que pasaron de 150 a más de 250[2].
¿Por qué los santos pueden llevar esta frase -“¡E1 tiempo es nuestro único bien y tendremos que dar de él estricta cuenta!”- a su máximo cumplimiento? Porque en el tiempo en el que vivían en la tierra, en el tiempo terreno, vivían ya en la eternidad, de modo anticipado, gracias a la Eucaristía. ¿Por qué? Porque la Eucaristía es Jesús, el Hijo de Dios encarnado y Dios “es su misma eternidad”, dice Santo Tomás de Aquino. Esto quiere decir que quien comulga –por supuesto que en gracia, con fe, con devoción y con amor-, posee en sí mismo a algo más grande que la misma eternidad y es Dios en Persona. Y la Presencia de Dios en Persona en el alma hace que las obras hechas en el tiempo –como las obras realizadas por santos como Santo Toribio de Mogrovejo- sean obras que perduren para la eternidad. Sólo la Eucaristía es la que explica la multiplicidad de obras realizadas por los santos, obras que perduran en el tiempo y que van más allá del tiempo, hacia la eternidad, porque son obras que se originan en la eternidad y que tienden a la eternidad.
“¡E1 tiempo es nuestro único bien y tendremos que dar de él estricta cuenta!”. No desaprovechemos el tiempo comulgando de modo distraído; no desaprovechemos el tiempo dejando pasar el tiempo de la Adoración Eucarística; no desaprovechemos el tiempo y corramos a escuchar los latidos del Corazón del Dios Tres veces Santo y Eterno, Jesús Eucaristía.

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