San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial

San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio; reprímale, Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén".

jueves, 19 de marzo de 2026

San Expedito y la verdadera causa urgente

 



         San Expedito es llamado “el santo de las causas urgentes” y es así que muchos acuden en su día para pedirle por situaciones que necesitan verdaderamente una solución urgente: la curación de una enfermedad grave, la solución de una situación familiar seria, el conseguir un trabajo digno para una familia, etc.

         Sin embargo, son muchos los que se olvidan que la verdadera causa urgente, la más urgente de todas, no es ninguna causa humana, por grave que sea; la verdadera causa urgente, por la cual debemos pedir al santo, es la conversión del alma a Cristo Jesús, como Él nos dice en el Evangelio: “Conviértanse, porque si no todos morirán”. Es necesario convertir al alma al Señor Jesús y luego todo lo demás se dará por añadidura: “Ocúpense del Reino de Dios y lo demás se dará por añadidura”.

         ¿Por qué debemos, de forma urgente, convertirnos a Jesús?

         Porque Jesús es nuestro Dios y es quien nos juzgará, en el Amor, en el atardecer de nuestras vidas, es decir, en el último día de nuestras vidas, en la hora de nuestra muerte.

         Debemos pensar que esta vida es temporal, no es para siempre, solo dura lo que Dios ha establecido desde la eternidad que dure para cada uno de nosotros. Ya está fijado el día, la hora, el minuto y el segundo de nuestra muerte terrena, que es el inicio de nuestra vida en la eternidad. Pero el inicio de nuestra vida en la eternidad no significa que, una vez muertos, inmediatamente iremos al cielo; eso no es doctrina católica: primero debemos ser juzgados en el Juicio Particular y es Jesús quien nos juzgará y si es verdad que tendremos a la Virgen por Abogada y Defensora, no debemos tentar a la Divina Misericordia, postergando nuestra conversión.

         San Expedito es el santo de las causas urgentes porque él se convirtió inmediatamente, apenas recibida la gracia de la conversión; abrazó la Cruz de Cristo, la levantó en alto y con la fuerza de la Cruz aplastó la cabeza de la serpiente disfrazada de cuervo y dijo: “Hoy, hoy me convierto, ya, ahora, empiezo a ser hijo de Dios y no de las tinieblas”.

         Pensemos que seremos juzgados por el bien que pudimos hacer y no hicimos; por el mal que hicimos; por el bien que hicimos pero no por la gloria de Dios, sino por nuestra propia gloria, para que los hombres nos aplaudan y hablen bien de nosotros, como los fariseos; seremos juzgados por el mal que pudimos evitar, pero que por pereza, comodidad, apatía, no lo hicimos, permitiendo que el mal predominara sobre el bien.

Si somos devotos de San Expedito, seamos verdaderos devotos, lo imitemos en su virtud más grande, que es la rapidez con la cual él se convirtió a Jesucristo, abrazando su Cruz y con la fuerza de la Cruz aplastando la cabeza de la Serpiente Antigua. Hagamos esto, pidamos la verdadera causa urgente, la conversión del corazón a los Sagrados Corazones de Jesús y María y todas nuestras causas urgentes, según el tiempo y la voluntad santísima de Dios, se nos darán por añadidura.


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